El símbolo de Egipto durante milenios
Al oeste de El Cairo, donde el Sáhara se encuentra con el valle del Nilo, se extiende la meseta de Giza, hogar de algunas de las estructuras más famosas de la historia: las pirámides de Giza, los edificios más altos de Egipto, encargados por los reyes Khufu, Khafre y Menkaure a mediados del tercer milenio a. C. Según los antiguos egipcios, este era el acceso al inframundo, al hermoso Occidente.
Ya en la antigüedad, las pirámides eran consideradas maravillas del mundo, y hoy en día la forma perfecta y la extraordinaria tecnología de construcción de estas tumbas gigantescas siguen inspirando asombro y admiración.
La más grande es la Gran Pirámide de Giza (Pirámide de Keops), con una base de 227,5 metros y una altura de 146,2 metros. La Pirámide de Kefrén se distingue por su revestimiento de piedra caliza bien conservado en la cima. Esto, junto con su ángulo de inclinación ligeramente mayor, da la impresión de que Kefrén mandó construir una pirámide aún más grande que la de su padre, Kefrén. Sin embargo, el hijo y heredero de Kefrén mandó construir una tumba considerablemente más modesta: la Pirámide de Micerino.
Las estrechas y angostas cámaras funerarias de una de las tres pirámides se pueden visitar con una entrada adicional.
